lunes, junio 12, 2006

MANIPULANDO

La manipulación de la información es algo que tenemos muy presente. Esta entrada tan teórico-técnica intenta explicar uno de los mecanismos, de forma sencilla, incluso puede que demasiado simple, mediante el cual construimos la realidad social que nos rodea y que más puede favorecer a nuestros intereses. No pretendo otra cosa, que hacer visible este fenómeno para que podamos ser más conscientes de él y fomentar una actitud más crítica en cuanto a los discursos (incluyendo los nuestros) que construyen nuestra realidad.

En la Comunicación y en el lenguaje humano hayamos las formas de creación de realidades psicosociales según las teorías sobre Construccionismo Social. Se da una amplia gama de formas, algunas nocivas y tóxicas, de construcción de realidades distorsionadas que afectan los procesos de grupo. La capacidad de comunicación es, sin duda, parte de la esencia de los seres vivos y, en particular, de los humanos, y el lenguaje se sirve de diversos métodos, tipos, estilos, reglas y prácticas comunicacionales.

El proceso de transmisión e intercambio de conocimientos, datos e información es indispensable para entendernos como creadores/as o gestores/as de nuestras “realidades”. La Comunicación cumple funciones de facilitación social, siendo pieza clave en la interacción de los individuos en los diferentes grupos a los que pertenecen. No obstante, algunos tipos de comunicación crean, mantienen, agravan… el conflicto social. Estos fenómenos afectan la calidad de vida social en nuestros espacios de trabajo, de ocio, de asociacionismo, de militancia política… en definitiva, en los diferentes espacios de relación en los que nos desarrollamos.

Existe “ruido” en algunos mensajes, ya que al comunicarlos se dan algunas formas y grados de distorsión que se ven multiplicados en las respuestas posteriores que se dan en los traspasos de segundos a terceros y así sucesivamente. Los emisores, ya sea de forma oral, escrita o multimedia, pueden ser manipulados o ser manipuladores de una información atendiendo a intereses particulares o de algunas fuerzas sociales. Los receptores, a su vez, también pueden contribuir y añadir distorsiones a los mensajes originales (de ahí la fuerza multiplicadora).

Lo esencialmente negativo y nocivo de la manipulación (así como de los chismes, rumores, etc.) consisten en la intención de dañar a personas, colectivos, organizaciones, instituciones… Este daño no es físico, fundamentalmente es psicológico, así se convierte en una poderosísima arma de poder social. En palabras de la Dra. Irma Serrano, estas formas de comunicación son un “tipo de poder instrumental”.

El daño se hace atacando, debilitando, distorsionando información de la reputación del referente (persona, grupo o colectivo, institución, organización…). La imagen social (positiva o negativa) del objeto se define desde las percepciones que han sido construidas sobre el mismo dándole o quitándole integridad como ente social o personal.

Es importante, pues, que seamos capaces de intuir y, afinando más, identificar posibles sesgos y manipulaciones a la hora de elaborar nuestros discursos y cuáles son los fines, objetivos y metas de los mismos. Así como tener una actitud crítica, constructiva y prudente respecto a las informaciones y discursos que recibimos de nuestro entorno.